jueves, 16 de noviembre de 2017

Kamenev se enfrenta a Lenin

Kamenev versus Lenin

- ¿Y si resulta equivocada la decisión?

- El verdadero fracaso es el miedo a equivocarse. Es el momento de ser lo que somos: revolucionarios.



martes, 14 de noviembre de 2017

SOLO LA REVOLUCIÓN ES REVOLUCIONARIA

 El grupo teatral KONKRET representó, el pasado 7 de noviembre, en el Palacio de la Virreina de Barcelona y en el marco de la Intervención 1917. El año que sí hicimos la revolución,  la obra Solo la revolución es revolucionaria elaborada por el Colectivo Todoazen a partir de las actas del las reuniones del Comité Central del partido bolchevique previas a la Revolución de 1917.  En la obra se recogen las fuertes discusiones y discrepancias que tuvieron lugar dentro del partido bolchevique antes de la decisión de tomar el poder mediante la insurrección armada y el apoyo mayoritario de los soviets de obreros, soldados y campesinos. En este video se recogen los primeros minutos de la representación que pronto podrá verse también en otras ciudades.







miércoles, 1 de noviembre de 2017

El capitalismo que viene


El capitalismo que viene
 
                                                      C. B.


Todo lo que es –en tanto que todavía no es- será transformado. Marco Aurelio.

Quizá convenga recordar ante todo que fuimos, somos y seremos explotados por el capitalismo antes de la crisis, durante la crisis y después de la crisis. Y que por supuesto también lo estamos siendo ahora que el capitalismo, no nosotros, está saliendo de la crisis. Para que el capitalismo saliera de ella lo necesario era no solo que el PIB se incrementase de manera constante sino que la tasa de ganancia media del capital volviera a crecer. Y lo está haciendo. A base de reajustar los costes de producción- un 20% de media desde 2008- y de refrenar la sobreproducción y la velocidad del dinero circulante. Se trataba en definitiva de reequilibrar la brecha entre las tasas de beneficio del capital productivo y del capital financiero, entre las expectativas de ganancia y la realidad contable. Al fin y al cabo ese fue el punto donde se hizo visible el crack del 2008: la crisis de las subprime como fracaso de las expectativas que el crédito venía bendiciendo. Y de ahí que la función de la crisis haya consistido en igualar o al menos acercar ambas tasas de ganancia. En esas estamos: reducción del peso de los salarios en relación al PIB, recortes radicales en el salario social sobre el que descansaban “las conquistas” de famoso Estado de bienestar que al parecer disfrutábamos antes del 2008 y reajuste del sistema financiero mediante reordenación subvencionada de los sistema de crédito.

La naturaleza que gobierna el conjunto universal. Marco Aurelio.

La tentación de las izquierdas “paramarxistas” es negar la salida de la crisis o, al menos, poner en cuestión su firmeza. Llamo paramaxistas a aquellas izquierdas que aun aceptando determinadas categorías del marxismo como lucha de clases o plusvalía, entienden el marxismo como una especie de imprecación histórico moral que abordaría el capitalismo más como un modo de conspiración de la avaricia y el egoísmo de los capitalistas que como un modo de producción determinado, en última instancia, por la propia lógica del capital y sus necesidades de subsistencia y reproducción. Un paramarxismo que parece estar descubriendo el Mediterráneo cuando nos da cuenta de que la salida de la crisis solo está siendo algo positivo para el capital y sus agentes y no para los trabajadores que han decrecer su parte de la tarta . Como si para el capitalismo otra salida fuera posible. El paramarxismo del “en primera instancia”.

Y otras cosas hará de su substancia, y a su vez otras de la substancia de aquellas. Marco Aurelio.

Desde ópticas marxistas, aquellas en las que las relaciones entre las primeras y últimas instancias están dialécticamente entrelazadas, tanto o más relevante que denunciar el incremento de los niveles de injusticia social que esta salida neoliberal supone para el mundo del trabajo es analizar las transformaciones que la crisis, en cuanto mecanismo de crecimiento y ajuste, ha producido en el interior de ese capitalismo. Juan Francisco Martín Seco por ejemplo señala (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231049 ) que, al margen de su valoración social y ética, la deflación interna y competitiva a través de la cual el capitalismo ha dado salida a la crisis “afectará exclusivamente a los salarios y a aquellos empresarios, principalmente los pequeños y que carezcan de defensa, mientras que las grandes empresas que actúan en sectores donde la competencia no existe, no solo no asumirán coste alguno sino que incluso verán incrementar sus beneficios”. Alberto Recio pone de manifiesto (http://vientosur.info/spip.php?article12959 ) que la crisis “en gran parte resultado por el modelo de globalización neoliberal, curiosamente ha provocado un reforzamiento (con variantes) de la misma” y “cambios estructurales (como la reforma laboral, la liquidación de un sistema financiero para-público, los ajustes en servicios públicos básicos, la reforma inconclusa del sistema de pensiones…) que conducen a un modelo social de elevadas desigualdades”, mientras que Eddy Sánchez nos hace ver (http://vientosur.info/spip.php?article12964 ) que la crisis ha supuesto “la irrupción de un nuevo asalariado urbano que seguro va a transformar política y culturalmente la España actual. Una nueva clase trabajadora que crece y se consolida y que va a ser un actor fundamental no solo de las relaciones laborales, sino de la estructura social del país”.

A fin de que el mundo rejuvenezca. Marco Aurelio.

Desde mi punto de visto estas mudanzas en el interior del capitalismo responden a la nueva relevancia que está adquiriendo el parámetro “valor añadido” en el nuevo panorama económico tanto a nivel global como local. El paso de un análisis económico centrado en el PIB a un entendimiento de la actividad económica en función del peso de ese factor VA que, sin ser algo nuevo, sí ha incrementado su interés a la hora determinar las claves del comercio internacional y su intervención en el proceso de reconfiguración y reestructuración de la división internacional del trabajo que se ha puesto me marcha: economías de alto, medio y bajo Valor Añadido. Valor añadido o agregado como aquel valor económico adicional que adquieren los bienes y servicios al ser transformados durante los procesos de producción. Y en esa reestructuración, mal que nos pese y por más que la socialdemocracia o la izquierda paramarxista nos desee o prometa otro destino, nuestra economía está condenada a moverse en rangos de valor añadido medio y bajo: mayormente una economía de hostelería, turismo y bajos costes de elaboración y con tecnologías de producción controladas por las franquicias multinacionales de la automoción y la comunicación. Una economía dependiente de las economías europeas que, como Alemania o Francia , aun contando con estructuras de más alta productividad, no dejan de ser a su vez economías competitivas pero satélites de aquella economía USA que cuenta, entre otras tecnologías de alto valor añadido, con la herramienta económica básica: el control del dólar en cuanto moneda patrón, al menos de momento, de valorización e intercambio. Ese es el capitalismo que viene, el capitalismo del siglo XXI y es desde el interior de ese capitalismo que las comunistas y los comunistas debemos construir la alternativa revolucionaria, nuestro qué hacer.


*


El capitalismo es la primera forma económica con capacidad de desarrollo Mundial. Rosa Luxemburgo.


Hablábamos del factor Valor Añadido, VA, como elemento clave en el proceso de reestructuración de la división internacional del trabajo que está en el origen de una convivencia asimétrica de economías de alto, medio y bajo VA , y de como en ese proceso nuestra economía está condenada a moverse en rangos de valor añadido medio y bajo. Como señala Alberto Garzón en su artículo Propuestas para un nuevo país (MO Septiembre 2017), de imprescindible lectura y que en sí mismo valdría como punto de partida para cualquier manifiesto programa de nuestro partido: “España ha quedado en una estructura basada en sectores de bajo valor añadido y con escasa intensidad tecnológica. Sectores como el turismo altamente estacional y con salarios un 40% inferiores a los industriales”. También a este factor VA habría que achacar el incremento acelerado en nuestra geografía económica de las desigualdades y desequilibrios internos con la presencia de algunos territorios como Euskadi, Catalunya, Valencia o Madrid con altas tasas de productividad y destacado valor añadido. Una diferenciación económica que explicaría en parte las tentaciones insolidarias entre comunidades o regiones con tan distinto tejido social. Ese capitalismo insolidario no es nada nuevo ni en nuestra historia ni en el panorama nacional e internacional, pero sí puede considerarse como novedoso el incremento acelerado en la formación de las subjetividades personales o colectivas de un “sálvese quién pueda” que no deja de provocar turbulencias en la institución Estado que, precisamente por ser el consejo de administración de la clase dominante, está obligado, para su supervivencia a regular y apaciguar las tensiones competitivas que en su interior puedan estarse produciendo.

Es una contradicción histórica viva en sí misma. R. L.

Como cualquier organización social que se integre en el funcionamiento de un Estado concreto, dentro a su vez de un determinado contexto internacional, nuestro partido, el partido comunista, el partido de nosotros las comunistas y los comunistas, funciona sometido a un dilema que trata de resolver en cada momento negociando en el interior del propio dilema, es decir, sin resolverlo, lo que le pone en situación de convertirse en un organismo bipolar, esquizofrénico o, al menos, estereofónico. Ese dilema viene determinado por la dualidad de sus objetivos: por un lado su objetivo final: la toma del poder y la destrucción de la burguesía; por otro su objetivo inmediato: defensa y mejora de sus condiciones de vida del proletariado. Dicho más claramente: obligado a presentarse a la vez como un partido reformista que trata de arreglar desequilibrios y como un partido revolucionario encaminado a la creación de aquellas condiciones que permitan en un momento determinado derrocar a la burguesía de sus dominio económico, social, cultural y- no lo olvidemos- militar.

Una manta no puede desviar las balas. R. L.

Este dilema atraviesa al partido de manera inevitable aunque de modo y en grados muy variables según resulte el peso que en cada momento concreto, en cada “situación actual”, se conceda a cada uno de estos espacios que el dilema ofrece. Alguien sin duda podrá encontrar en nuestro corpus teórico que tal dilema no es tal, que justamente la filosofía de la praxis que la base marxista del partido supone, permite ajustar e integrar dialécticamente en una sola estrategia ambos movimientos. Y no vamos a decir que no es así sino simplemente señalar que esa necesidad de integración es la mejor prueba de que esa tensión existe y se produce de manera permanente, obligando al partido a dividir sus metas en un “aquí y ahora” y en el “destino final”. Sin duda ambos momentos deben y pueden actuar de manera complementaria pero el grado de presencia de una y otra meta teñirá en algunos momentos al partido de un perfil reformista mientras que en otros se intensificará la intención revolucionaria.


La revolución es el único factor que diferencia a la democracia social del radicalismo burgués. R. L.

La crisis de 2008 creo que viene siendo uno de esos momentos en que la dualidad de objetivos se manifiesta de manera bastante evidente. Como la mayoría de los estudios más fiables vienen indicando, la salida de la crisis se está produciendo aplicando reducción de los gastos de producción con el consiguiente recorte de salarios, rebaja de costes de los recursos naturales e incremento de productividad vía valor añadido de los capitales con mayor y más eficiente tecnología. En un escenario así y en un contexto de debilidad, al menos relativa, del proletariado ¿qué hacer?¿dedicarse a proponer reformas y leyes para que esa salida sea lo menos dañina posible para las condiciones de vida del proletariado ? ¿trabajar dentro y fuera de las instituciones para que esa salida se frustre, ahonde y haga aflorar la incompatibilidad entre los intereses del capital y los interese del mundo del trabajo?

Empezar a tocar con los diez dedos las teclas de la Historia del Mundo. R. L.

En la mecánica retórica tradicional, como partido revolucionario, se concede prioridad al objetivo final, el derrocamiento del sistema capitalista buscando concentrar sus fuerzas en el logro de aquellas condiciones objetivas y subjetivas que coloquen al proletariado en “estado de revolución”: el partido como instrumento de lucha y combate, como instrumento de agitación y propaganda, como mecanismo para la ampliación e intensificación del conflicto entre capital y trabajo, como herramienta para bloqueo de los atenuantes de las crisis. Mientras que como partido reformista participa en la lucha con su presencia en las instituciones que el sistema permite: parlamento, sindicatos, comunidades autónomas, municipios, asociaciones de carácter publico o privado, movimiento sociales, es decir, en las instancias propias de la sociedad civil constitucional.

Si alguna vez ha habido necesidad de una rebelión de esclavos, es ahora. R. L.

Es así que algunas veces da la impresión, y esa impresión actúa sobre la creación del imaginario que la sociedad en general y el proletariado en particular se hace respecto a nuestro partido, de que estamos dedicando todas nuestras fuerzas a “mejorar el capitalismo”, a “que funcione mejor”, a “evitar o corregir los errores del capital , denunciando no el capitalismo sino lo que el capitalismo está haciendo mal. Es decir, a veces damos la impresión de estar diciendo que nosotros seríamos capaces de gestionar mejor este capitalismo o que, en aras de mejorar la condición del proletariado, incluso lo sacaríamos con mayor eficiencia de la crisis en que está metido. Y no, no se trata de que se nos vote para que gestionemos mejor el capitalismo. Y no, no se trata de que nosotros vayamos a garantizar a los jóvenes que, bajo un imposible capitalismo “a nuestras órdenes”, van a tener buenas pensiones el día de mañana, vivienda propia en propiedad o masters subvencionados en administración de empresas y recursos humanos para ellos, sus hijos y sus nietos. Lo que sí hay que conseguir es que esos jóvenes y el conjunto de los trabajadores y trabajadores, tengan no solo la impresión sino la evidencia de que los y las comunistas estamos aquí para que con su ayuda y apoyo podamos acabar con el capitalismo lo antes posible, sea como sea y nos cueste lo que nos cueste.

Publicado en Mundo Obrero, Octubre 2017



lunes, 25 de septiembre de 2017

Autodeterminación I y II: España como conflicto


AUTODETERMINACIÓN (I)

Constantino Bértolo


La obligación de decidir.

Fes que siguin segurs els ponts del diàleg/ i mira de comprendre i estimar/ les raons i les parles diverses dels teus fills. La pell de brau. Salvador Espriu.

Cuando se habla de la extinta Unión Soviética todo el mundo parece estar de acuerdo en que uno de sus males fue la burocratización, esa especie de virus que hasta el mismo Lenin detectó en los primeros años de la revolución y que acabaría por carcomer el necesario dinamismo de las masas a la hora de construir la nueva sociedad que la revolución había puesto en marcha. La lectura predominante del concepto de burocratismo vuelca su acento sobre su entendimiento como acaparamiento por parte de una minoría dirigente de la gestión y control de las decisiones políticas y administrativas que emanan del poder del Estado. Pero también puede enunciarse como aquel conjunto de actitudes que tienden a que las decisiones no lleguen a traspasar su mero carácter enunciativo, es decir, la propensión a que la ideología revolucionaria se quede en mera declaración sin que nunca llegue a intervenir realmente en la transformación de la realidad política, social o económica.

Diversos són els homes i diverses les parles, i han convingut molts noms a un sol amor. S. Espriu

Estamos asistiendo, y en los próximas semanas y meses esta presencia se verá casi con toda seguridad exponencialmente incrementada, a toda una serie de enfrentamientos concatenados entre el Gobierno Central y la Generalitat de Cataluña a propósito de la decisión de esta última institución de poner en marcha de manera unilateral el proceso de separación de la nación Catalunya de la nación España. De momento los enfrentamientos parecen estar centrados en el espacio de lo político
- entendido como área de lo institucional- y de lo jurídico en cuanto territorio de la Ley y sus interpretaciones. Y aunque respecto al impacto o preocupación en el conjunto de la ciudadanía, puede hablarse de movimientos de oleaje con momentos de marea alta, baja o de discreta intensidad, no deja de ser curioso y hasta sorprendente que “la cosa” se entienda más como un problema para el gobierno de mariano Rajoy que como un problema de Estado en el está en juego la propia configuración y naturaleza de lo que unos optan por denominar Estado español y otros simplemente España.



Escolta, Sepharad: els homes no poden ser / si no són lliures. S. Espriu


Sin duda el término España para nombrar a la comunidad nacional bajo la que actualmente convivimos goza de poca o nula aceptación entre aquellas generaciones de españoles que hubimos de sufrir la exaltación continua y falaz de la España Una, Grande y Libre. Otro tanto nos sucede con la bandera rojigualda que a muchos nos hicieron tragar en su momento. No deja de ser también curioso al respecto que las fuerzas y ciudadanías que en el ayer y hoy defienden ideologías y actitudes independentistas que utilicen el término sin ningún reparo geográfico, político y semántico. Digo semántico porque el uso de la contraposición entre Cataluña, País Vasco y Galicia y España, parece asumir la existencia histórica de una nación España que tendría entidad propia aún en el caso de que alguna, algunas o todas esas naciones llegasen a alcanzar su independencia. Dado que históricamente nunca ha tenido lugar un concepto o una realidad España en la que no estuviesen integradas como elementos constituyentes esas otras naciones, cabe preguntarse de que entidad previa política se está buscando la separación: ¿de Castilla?o cual sería la identidad de lo que restaría dependiente: ¿los no independizados serían España? Parece una mera cuestión semántico pero la semántica lo que está señalando en este caso es que la separación o secesión en caso de producirse, originarían un problema de identidad para los componentes de una ciudadanía “no independizada” que difícilmente podrían seguir llamándose españoles. Claro está que no son los independentistas los que deben resolver ese problema de identidad pero evidentemente si parece un problema que se debería tener en consideración y al que se debería dar contestación.

Enllà de contraris/ veig identitat. S. Espriu

Bueno, y los comunistas y las comunistas sobre esto ¿qué? Sobre el papel la posición de nuestro partido es clara. Valga con citar lo que se recoge en el documento número 4, Necesidad de confrontar ruptura con reforma, apart 4.2 aprobado en Abril de 2016 durante la primera fase del XX Congreso: “Por lo tanto, la disyuntiva se plantea nuevamente entre reforma y ruptura, por eso es necesario referenciar quienes en diversos ámbitos de la vida social y política estamos en favor de un Proceso Constituyente abierto a la ciudadanía, un proceso que plantee la elaboración de una manera democrática y participativa, de un nuevo marco constitucional que empezando por dar la posibilidad de elegir entre Monarquía o República, permita consolidar derechos al trabajo, vivienda, educación, sanidad, etc., que reconozca el derecho a la autodeterminación de los pueblos del Estado, que ponga fin al sistema patriarcal, y consolide una democracia real, participativa y directa”.


Presoner dels meus morts i del meu nom,/ esdevinc mur, jo caminat per mi. S. Espriu


Sobre el papel todo claro pero en la práctica política y social, en el día a día de la convivencia ciudadana y en la realidad política, ¿esta claridad está presente? ¿en que postura, actitud, decisión y actividad política sobre la independencia y separación de Calaluña, hoy cuestión palpitante y acaso mañana mismo conflicto explosivo, se traduce esa declaración? ¿ Estamos explicando de manera suficiente a los trabajadores y trabajadoras el pensamiento de nuestro partido sobre el llamado derecho a decidir, sobre el derechos a la autodeterminación y sobre cual sería nuestra intención voto en el caso de que una votación sobre el tema llegara a realizarse? Entiendo que desde nuestra identidad como partido comunista, como PCE, más acá de las declaraciones que se produzcan en otros ámbitos políticos de participación o confluencia como IU y Unidos Podemos, nosotros, las comunistas y los comunistas, tenemos la obligación de decidir qué respuestas debemos de dar cuando se nos pregunta sobre estas cuestiones. Entiendo que si como comunistas reconocemos el derechos de autodeterminación de los pueblos de España como comunistas deberíamos votar en contra de una independencia que perjudicaría los intereses del conjunto de esa clase trabajadora por cuya emancipación trabaja y lucha nuestro partido. Una cuestión que hoy abordamos en este primer acercamiento pero que necesariamente habremos de seguir dilucidando.


AUTODETERMINACIÓN ( y II)



Todo derecho, todo código, es construcción social, relación social de fuerzas” Joaquín Miras.

Decíamos, al publicar la primera parte de estas reflexiones sobre el tema de Cataluña y su derecho a decidir su permanencia o salida del Estado español, que si como comunistas debemos reconocer el derecho de autodeterminación de los pueblos de España, también como comunistas y en defensa de los derechos de los trabajadores si el referendum tuviera lugar deberíamos defender el voto negativo a la propuesta por cuanto la independencia de Cataluña del resto del Estado español perjudicaría notablemente los intereses del conjunto de esa clase trabajadora por cuya emancipación lucha nuestro partido. Desde entonces la cuestión ha tomado cuerpo y alarma social, se hizo pública una versión de la llamada ley de transitoriedad para hacer efectiva la secesión en caso de ser aprobada por mayoría simple y el Govern ya ha fijado oficialmente la fecha del 1 de octubre para la celebración del referendum. Así pues, lo que la prensa sensacionalista (¿hay otra?) ha venido titulando como “el choque de trenes” ya tiene fecha y calendario. Vendrá el verano, llegará la celebración del 11 de setiembre y los acontecimientos cobrarán un ritmo inusitado. Expectativas e inquietudes se han abierto y la necesidad de abordar unas y otras debe ser asumida por nuestro partido.

El sol ho encén tot, però no ho consum. Joan Salvat-Papasseit.

Para empezar quizás sería bueno antes de nada desmontar esa metáfora ferrocarrilera con que se ha venido expresando y malinterpretando el problema pues representar con esta imagen de “choque de trenes” el conflicto supone aceptar una mecánica inevitable que incluye una visión catastrofista de una realidad que estaría sometida a las rígidas circunstancias de unas vías férreas e inflexibles. De buscar comparaciones, mejor hubiera sido hablar del encuentro (desencuentro, más exactamente) entre una tuneladora, made in Catalonia is not spain y una muralla con geometrías y cimientos de la Constitución de 1978. Y hablando de los cimientos y muros de esa Constitución parece oportuno recordar que esa Constitución emergió de los acuerdos que las fuerzas de la oposición antifranquistas, agrupadas en la llamada Platajunta antifranquista, consensuaron con las fuerzas reformistas del gobierno de Adolfo Suarez. Una oposición que acabaría postergando dos de los puntos que hasta el momento se habían venido reivindicando: el derecho de autodeterminación de los pueblos de España y la necesidad de un referendum para decidir la forma de Estado. Dos puntos fundamentales que, digamos, la correlación de fuerzas en aquellos momentos se llevó por delante pero que siempre han estado presentes, con mayor o menor intensidad, en la realidad política española y que, ahora, el conflicto con Cataluña ha vuelto a poner sobre el tapete. Dos zonas débiles de esa muralla constitucional que la excavadora soberanista trata de perforar. Dos agujeros negros por los que se viene desangrando el llamado régimen del 78.

els altres qui l'avencen, tots d'adreça al mercat. J. S-P.

Al referendum convocado por las fuerzas soberanistas presentes, con mayoría simple, en el Parlament catalán, se le ha venido calificando de referendum inconstitucional, unilateral, ilegítimo, ilegal y vinculante,y entre fuerzas políticas que vienen defendiendo la unidad de la nación España hay quienes hablan de golpe de Estado en marcha. Evidentemente inconstitucional lo es de manera clara: desde el momento en que la Constitución del 78 no recogió el derecho de autodeterminación de los pueblos de España, que, entre otras fuerzas, venían defendiendo tanto el PSOE como PCE, ese derecho quedaba fuera del marco constituyente. Por las misma razones no puede dejar de ser unilateral en cuanto que las fuerzas constitucionalistas se niegan a la posibilidad de crear, vía reforma, las condiciones para su constitucionalidad. Sobre la legitimidad las argumentaciones abandonan el espacio jurídico para centrarse, entre otras razones y argumentos, en cuestiones de orden histórico y económico. Por un lado la historiografía pertinente, dividida al respeto, recuerda que Catalunya nunca tuvo existencia como nación independiente mientras que, por otro, no deja de señalarse la continuidad de un conflicto ya presente durante el dominio de los Austrias, acentuado después de que la nueva monarquía de los Borbones impusiese bajo el Decreto de Nueva Planta una configuración territorial centralizada. Un enfrentamiento histórico que rebrotará en 1873 durante la I República para hacerse claramente visible con ocasión de la proclamación, unilateral, de la República catalana por parte de Francesc Macià en el año 31 y del Estado Catalán por Companys en el 34. Por otro lado y dejando, hasta donde es posible hacerlo, la historia al margen, las argumentaciones de raíz económica han venido ocupando un buen espacio en la polémica: que si el deficit, que si España nos roba. En este aspecto considero la necesidad de recordar que la riqueza diferencial de Catalunya respecto al resto de la población del Estado, ya en PIB ya en renta per cápita, no deja de ser el resultado de la extracción de plusvalías que la clase capitalista y empresarial afincada en Cataluña ha venido ejecutando sobre todo el conjunto de una clase trabajadora obligada a vender su fuerza de trabajo. Desde esa realidad los comunistas defendemos y defenderemos el trasvase de recursos económicos entre los territorios con mayor producción de plusvalías a los de menor riqueza y rechazamos y rechazaremos cualquier reclamación que pudiera consolidar identidades construidas sobre desigualdades económicas de privilegio. De ahí también nuestro rechazo a los conciertos económicos actuales existentes respecto al País Vasco y Navarra.


pren tot d'una / l'aire d'emprendre un nou destí. J. S-P.

Entendemos el referendum como legítimo en cuanto que el derecho de autodeterminación es un derecho de Catalunya como nación histórica por más que las circunstancia sociales, económicas y políticas presentes reflejen el dominio y el interés de la clase burguesa catalana. Es sobre su condición de nación “oprimida histórica y políticamente” que se levanta la legitimidad del referendum y no sobre una pretendida opresión económica. Derecho de autodeterminación como derecho de una nación oprimida a lo largo de una trayectoria histórica donde la correlación de fuerzas no le ha permitido cumplir con su voluntad de nación Estado sin que queda hablar de una supuesta ciudadanía oprimida por el resto de los ciudadanos de España. Porque puestos a hablar de opresión económica del pueblo catalán entonces, los y las comunistas, sin negar ese derecho a decidir, habremos de manifestar que estamos precisamente en contra de la secesión en cuanto que ese hecho facilitaría e incrementaría la opresión económica que las burguesías, a uno y otro lado del Ebro, aplican a la clase trabajadora como conjunto. Una clase trabajadora con escaso peso en la correlación de fuerzas dentro de la realidad actual de Cataluña lo que no deja de ser una circunstancia que caracteriza al actual proceso político catalan.

Res no és mesquí/ ni cap hora és isarda J. S-P


Obvio también que desde el momento en que la autodeterminación es anticonstitucional su ilegalidad viene dada. Pero incluso la teoría política más burguesa acepta que ilegalidad e ilegitimidad no son esferas coincidentes. Los comunistas entendemos el derecho de autodeterminación como un a aspiración legítima y por tanto consideramos que es ilegítima la actuación de aquellas fuerzas políticas que se muestran incapaces de dar soporte legal a una reivindicación, el derecho a decidir, reclamada por una parte cuantitativa y cualitativamente relevante de la sociedad catalana. Defendemos que es la sociedad española en su conjunto la que debe de asumir políticamente la necesidad de articular las medidas políticas y jurídicas necesarias para que las distintas naciones presentes en nuestro estado expresen el tipo de relación que desean mantener con entre sí en cada momento histórico, estableciendo los correspondientes mecanismos de desconexión en el caso de que tales procesos fueran necesarios. En ausencia de esto, la reclamación efectiva del derecho de autodeterminación nos resulta legítimo y las responsabilidades derivadas de su “ilegal” puesta en marcha serán responsabilidad de aquellas fuerzas que impiden convertir lo legítimo en legal.

Ara No Es Fa, Pro Jo Encara Ho Faria. J. S-P.

Nosotros, los comunistas y las comunistas, no debemos permanecer inactivos ante el conflicto que se nos viene encima. Y no deberíamos limitarnos a manifestar nuestro acuerdo sobre el derecho a decidir y nuestro desacuerdo con la propuesta de secesión que el referendum contiene. Hubiera sido más transparente que la pregunta a plantear permitiese distinguir entre una y otra opción, entre el aceptar el derecho de autodeterminación y el defender la independencia. En todo caso nuestra obligación como comunistas es dar a conocer a los ciudadanos de toda España y muy especialmente de Cataluña tanto nuestro aceptación de que el referendum tenga lugar como nuestro rechazo a la secesión que en él se planea. Es necesario actuar y acaso como primer paso nada sería mejor y más congruente que impulsar como partido comunista, a través de las organizaciones en las que estamos presentes, la convocatoria en todas las Comunidades Autónomas de manifestaciones y concentraciones reivindicando el derecho a la autodeterminación de los pueblos de España el próximo día 11 de setiembre, el mismo día en que el nacionalismo catalán celebra su fiesta nacional.

Publicado en Mundo Obrero Julio de 2017.






 




jueves, 13 de julio de 2017

Aquellas entrevisas de antaño (VI)


 junio, 2010. Revista Paula. Chile.


Constantino Bértolo en Chile




Por Silvia Veloso
Usted conoce al derecho y al revés el mundo literario. ¿Qué lo emociona aún de la literatura?
Más que el derecho me interesa el revés, la capacidad de la literatura para ponernos al otro lado del tapiz: la materia, los materiales con que la vida nos hace y nos deshace. Me refiero a materiales tan diversos como el yo y sus espejos y espejismos; los miedos tangibles o quiméricos; la realidad como combate y las derrotas consecuentes; el tacto y los deseos; lo inexorable de los condicionamientos económicos, el transcurrir que nos escribe, corrige y tacha; la fuerza no siempre benéfica de los sueños no cumplidos pero no olvidados. Cuando la literatura me ofrece el contacto con esos materiales me despierta admiración, es decir, agradecido reconocimiento hacia las capacidades posibles que alberga el vivir y, sobre todo, el vivir como vivir entre los otros.
¿Y de su labor de editor?
Como editor me sigue produciendo cierta euforia interior encontrarme con un texto en el que pueda apreciar lo que llamo “pensamiento literario”, algo que no podría definir exactamente pero que tiene que ver con una mirada verbal que es,a la vez, inteligente y “entrelagente”. Poder hacer público un texto así es muy satisfactorio y puedo asegurar que cuando su edición, por motivos que pueden ser dispares, pasa inadvertida, una especie de tristeza editorial cae sobre uno. Afortunadamente nuevos libros, nuevas propuestas, nos permitirán retomar con ánimo la tarea.
¿Es complicado ser un editor de trinchera, con las condiciones actuales del mercado editorial?
En el sistema de mercado en que vivimos y actuamos, la lógica del beneficio rige de manera principal nuestros quehaceres y esto repercute sobre la actividad editorial. Pero las sociedades no se pliegan de manera rígida o mecánica con el sistema sobre el que se asientan. Las vidas, como la Historia, están atravesadas de tensiones, de dinámicas distintas, con fuerzas desiguales según el momento pero siempre vivas. Vivimos bajo la tiranía de una imaginación colectiva que tiene en el consumismo su religión y en los dineros sus dioses. Ser ateo editorialmente en una sociedad así es, en efecto, complicado; por fortuna todavía existen pecadores que no aceptan esas tablas de la ley. Editar en la trinchera es editar en pecado. No me arrepiento, y en el Juicio Final pues ya veremos qué pasa. Caballo de Troya es una especie de editorial mefistofélica dentro de Random House Mondadori y su existencia puede causar extrañeza, pero no olvidemos que el capital, que no es tonto, siempre ha puesto una vela a Dios y otra al Diablo.
¿Qué atributos debe tener un manuscrito para ser publicado en Caballo de Troya?
Lo que busco son aquellos textos con capacidad “literaria” para alterar los imaginarios dominantes y predecibles
Usted ha hablado de que en la literatura contemporánea sobran misterio y postmodernismo y faltan precariedad y fisura. ¿Qué temáticas y personajes literarios encarnarían esos atributos?
Llamo conflicto a la tradicional situación dramática: hay dos personajes que se quieren sentar y sólo hay una silla. Y solucionan el conflicto con violencia (novela realista), con consenso (novela socialdemócrata) o construyendo otra silla (novela revolucionaria). En la narrativa postmoderna sólo hay un personaje (cómodamente escéptico) y una silla, y si es muy postmoderna ni siquiera el personaje quiera sentarse, limitándose a hacer metacarpintería. También es frecuente que el personaje se dedique a divagar irónicamente sobre el misterio que supone el que haya una silla.
Hoy, quien más quien menos, todos hablan, escriben y/u opinan en blogs u otros medios digitales. Usted dice mostrarse todavía expectante y escéptico. ¿Qué refleja de la sociedad este fenómeno de tribuna con tanta boca y poco oído?
El tema de internet, la blogosfera y las redes sociales virtuales es muy sugestivo y complicado. Por un lado, y en relación con la propiedad privada de los medios de expresión, supone un cambio cuantitativo y, yo diría, beneficioso porque, en principio, las posibilidades de dar a conocer textos, comentarlos o criticarlos se han multiplicado casi exponencialmente Pero no sé hasta qué punto ese cambio cuantitativo supone o vaya a suponer un cambio cualitativo que permita una elaboración activa y real capaz de construir una imaginación social no domesticada. La red permite que circulen más opiniones, pero los criterios no han variado. Se diría que ya todos podemos acceder a un lugar en la vitrina, pero seguimos vendiéndonos en el mismo hipermercado. A la larga los cambios cuantitativos casi inevitablemente generan cambios cualitativos. Lo más prudente me sigue pareciendo mantenerse expectante.
En Ray Loriga descubrió usted un icono generacional. ¿De qué otros autores se siente padrino y qué valoró en ellos para darles una primera oportunidad?
Descubrir no me parece un término apropiado. Los editores más que descubrir, exploramos, y a veces la propia sed hace que encuentres un oasis o una fuente. Me cupo la fortuna de encontrarme con aquella primera novela de Ray Loriga, Lo peor de todo, que era un claro ejemplo de cambio de tono y horizonte en la narrativa española. También, por entonces me sorprendieron los libros de Luis Magrinyà por el magistral uso de las oraciones subordinadas como herramienta de su sintaxis narrativa, o la escritura de Julián Rodríguez por lo logrado de su cadencia. Tuve la suerte de que me llegaran las primeras miradas “afterpop” de Germán Sierra o Eloy Fernández-Porta, de editar en España el primer libro de Rafael Gumucio y, ya en Caballo de Troya, han aparecido nuevos nombres, Mercedes Cebrián, Elvira Navarro, Alberto Lema, Fernando San Basilio, Oscar Aibar, Lolita Bosch, Javier Pascual, en quienes veo capacidad de cuestionar los imaginarios anquilosados.
¿En qué punto está hoy la literatura hispanoamericana?
Me parece muy comprometido responder a esa pregunta, tanto porque mis conocimientos de ella no son seguramente lo exhaustivos que debieran, como en razón de que sería más adecuado hablar de literaturas en plural más que de una presunta literatura latinoamericana en singular. Pero tampoco quiero escaquearme, así que me atreveré a generalizar. Veo a los nuevos escritores latinoamericanos moviéndose en un dilema que no es nuevo: por un lado el deseo de hacer una escritura enraizada en la tradición o tradiciones de lo propio; por otro el deseo de conectar con los discursos literarios que llamamos globales, aunque quizá habría que llamar imperiales puesto que la cultura global hoy es la cultura anglosajona. Es cierto que este dilema atraviesa toda la literatura latinoamericana desde sus inicios, si bien antes la metrópoli era París o Madrid y hoy es Nueva York. Las relaciones entre lo global y lo local no creo que sean incompatibles.
¿Qué nombres le parecen significativos al respecto?
Voy a citar algunos: Claudia Apablaza, Zambra, Bellatin, Gumucio, Brenda Lozano, Lillo, Guadalupe Nettel, Carlos Labbé, Yuri Herrera, Claudia Ulloa, Edmundo Paz Soldán, Israel Centeno, Busqued, Tabarovsky, Violeta Medina, Iosi Havilio, Heriberto Yépez, están manteniendo un meritorio equilibrio entre ambas tentaciones, resistiéndose a caer en una mera uniformación cosmopolita que la presencia de las grandes editoriales multinacionales fomenta. Equilibrio que, sin embargo, no se produce en la mayoría de los autores jóvenes que escriben en España, de ahí que tenga, en general, un juicio más positivo sobre la actual literatura latinoamericana que sobre la española. Espero que no me maten cuando retorne a la madrastra patria.
No suele suceder que la literatura en español traspase las fronteras del mercado de habla hispana. ¿El caso de Bolaño es una excepción?
Más que una excepción diría que Bolaño es excepcional. Pero es también un buen ejemplo de esa escritura que, sin renunciar a su tradición, y en Bolaño la tradición atraviesa todas las fronteras del español, de México a Chile, conecta con esa sensibilidad literaria postmoderna más actual en la que la literatura, sin negar lo trascendente acepta las posibilidades literarias que encierra lo intrascendente.
Y teniendo en cuenta la cantidad de manuscritos que usted lee, ¿ha percibido alguna influencia de su literatura?
Sí, en bastantes manuscritos está presente una lectura bastante superficial de Bolaño. Por desgracia no van más allá de tratar de imitar un aire de “malditismo de la sensibilidad” que, entiendo, es lo que creen encontrar en sus novelas.·